Sobre música, cine, literatura… ¿Me dejo algo que importe?

Archivo para enero, 2011

Un respeto, que es Kurt Russell

Hoy quiero hablaros de uno de mis héroes.

Kurt Russell irradiaba una luz pequeña, pero constante. Nunca fue la estrella más “caliente” de Hollywood, pero siempre estuvo allí. Yo distingo dos etapas de Kurt en mi educación emocional: la del VHS en los 80 y la del cine en los 90.

La primera arrancó para mí con su ciclo Disney: Mi cerebro es electrónico, Un ejecutivo muy mono, Te veo y no te veo… Aún puedo ver esas carátulas blancas de Filmayer. Luego, cuando crecí un poco, el asunto se puso interesante: 1997 Rescate en Nueva York, Frenos rotos, coches locos, La cosa, Golpe en la Pequeña China, Un mar de líos, Conexión Tequila… Nunca alquilé Silkwood o Llamada a un reportero porque tenían pinta de aburridas, pero seguro que las tuve en la mano más de una vez en el videoclub.

La primera película de Kurt Russell que vi en pantalla grande fue Tango & Cash, a principios de 1990. Fue el pistoletazo de salida de la década en la que empecé a ir solo al cine, y abundaron las películas de Kurt: Llamaradas, Falsa seducción, Tombstone, Stargate, Decisión crítica, 2013 Rescate en LA, Breakdown, Soldier… Unas eran mejores que otras, pero todas te transportaban a un lugar de fantasía. Con Kurt podías estar tranquilo: la magia del cine iba a tener lugar.

Su estrella se ha ido apagando en el siglo XXI y, con la excepción del papelón que Tarantino le escribió a medida en Death Proof, no ha hecho nada memorable. No hay prisa: Kurt Russell resurgirá de sus cenizas tarde o temprano. Lleva cincuenta años haciendo películas y no creo que planee morirse antes de haber trabajado otros treinta.

Eres el mejor, Kurt. Entiérralos a todos.

ACTUALIZACIÓN: Kurt Russell resurgió de sus cenizas en 2015, y de qué forma: encadenando Fast & Furious 7, Bone Tomahawk, Los odiosos ocho

 

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Juan Piquer Simón (1935-2011)

A diferencia de la del prolífico Paul Naschy hace un año, la muerte de Juan Piquer Simón ha pasado casi inadvertida por los medios españoles. Quizá porque nunca fue ni un gran guionista ni un gran director, pero desde luego sí un pionero.

En la grisura del cine español de los setenta y ochenta, este valenciano fue de los primeros que creyó que podían hacerse otras cosas en este país: cine de aventuras (Viaje al centro de la Tierra), de superhéroes (Supersonic Man), fantástico (La grieta), terror y gore (Mil gritos tiene la noche, Slugs: muerte viscosa) Siempre a rebufo del último gran éxito norteamericano (Superman, Viernes 13, Abyss) pero, en definitiva, cine para disfrutar, no para sufrir.

Es por kamikazes como Jacinto Molina, Chicho Ibáñez Serrador, Jordi Grau o Juan Piquer Simón que hoy ya no arqueamos ninguna ceja cuando se anuncia un proyecto español “de género”.

Sin esos locos que allanaron el camino, quizá nunca se hubieran rodado Acción mutante, El día de la bestia, Los sin nombre, REC, Tesis, El corazón del guerrero, Celda 211, Los cronocrímenes y tantas otras… Y el cine español seguiría siendo aburridísimo. 

Así que sólo puedo decir: ¡Gracias por todo, Juan Piquer Simón!