Sobre música, cine, literatura… ¿Me dejo algo que importe?

Archivo para enero, 2012

Stallone vs. Gere

He encontrado en Google está foto de unos lozanos Sylvester Stallone y Richard Gere que, me parece a mí, rezuma homoerotismo por los cuatro costados:

Sin embargo, Stallone y Gere no eran precisamente amigos en aquella época. Coincidieron en 1974 en el rodaje de The lords of Flatbush (que IMDB afirma que en castellano se tituló Black jackets. Días felices: yo ni confirmo ni desmiento), y el primero hizo que despidieran al segundo. En palabras de Stallone y traducción mía:

“El papel de Chico, que fue interpretado por Perry King, estaba originalmente asignado a Richard Gere. Nunca conectamos. Se paseaba por ahí con una chupa de motorista demasiado grande, como si fuera el más malote caballero de la mesa redonda. Un día, durante una improvisación, me agarró (estábamos ensayando una pelea) y fue demasiado lejos. Le pedí que tuviera más cuidado, pero estaba completamente metido en el personaje y fue imposible entenderse con él.

Estábamos ensayando en Coney Island y era la hora de comer. Decidimos hacer un descanso, y el único sitio en el que se estaba caliente era en el asiento de atrás de un Toyota. Me estaba comiendo un perrito caliente cuando él entró con medio pollo cubierto en mostaza, con el aceite prácticamente chorreando del papel de plata. Yo dije: “vas a pringarlo todo con eso”, a lo que él contesto “qué va, no te preocupes”. Le advertí: “si me manchas los pantalones te vas a enterar”.

Apenas mordió el pollo, un grasiento río de mostaza aterrizó en mis pantalones. Le agarré por la cabeza y le arrojé fuera del coche. El director tuvo que hacer una elección: uno de nosotros tenía que irse, uno de nosotros tenía que quedarse. Richard recibió la carta de despido, y desde entonces hasta hoy me odia seriamente. Incluso cree que soy el único responsable del rumor del hámster. Lo que no es verdad… Pero ése es el rumor”.

Pues esa es la historia. Para rematar este post homoerótico de Stallone con una pátina artística, ahí va una polaroid de Warhol:

(Sí, yo también pienso que Andy a veces era un jeta).

 

 

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Clandestino sabe mejor

El día de los muertos no es solo mi película de zombies favorita de George A. Romero, sino probablemente de toda su filmografía (en dura pugna, por motivos sentimentales, con Creepshow). Desde luego, fue la que más me aterrorizó de la trilogía original: recuerdo la primera vez que la vi, a los trece años, en casa de mis abuelos de madrugada. Coño, qué miedo pasé y cuánto me costó dormir después. Qué maravillosa sensación.

Y lo que más me gustaba era que nadie más sabía de su existencia. En mi pequeño universo (Albacete, 1991), ninguno de mis parientes y conocidos había oído hablar de El día de los muertos. No había tenido ningún impacto en las carteleras cuando se estrenó en 1987, con dos años de retraso con respecto a los U.S.A., ni era fácil de localizar en VHS, editada por una marca ya extinta. Yo me hice con una copia de segunda mano rescatada de un cajón de Galerías y la guardé como un tesoro, preguntándome si no tendría en mis manos la última copia en el mundo de El día de los muertos. Estoy exagerando, vale, pero esa sensación de exclusividad era deliciosa. Romero hacía sus películas solo para mí.

El otro día compré en Amazon (Reino Unido) por 8 libras esta edición en Bluray de la película:

Es una edición impresionante, la verdad. Tiene cuatro carátulas distintas, un póster y un cómic; reportajes muy completos (con escenas de un rodaje mitificado que jamás creí que atisbaría) y una imagen y un sonido deslumbrantes. Y todo por diez míseros euros.

Pero… Ya no es esa joyita clandestina. Ya no es mi día de los muertos. Es el de todos los que piensan igual que yo y así lo cuentan en Amazon. Es de dominio público. De la humanidad. Y eso me hace pensar que internet nos comunica, nos globaliza, sí… aunque también nos roba algo a cambio.

¿Dónde estará mi rosoño VHS de El día de los muertos?