Sobre música, cine, literatura… ¿Me dejo algo que importe?

McQuade, lobo solitario

Uno de los daños colaterales de la ola nostálgica que provoca Los mercenarios 2 (mejor que la primera, sí, pero debería durar 45 minutos: los 25 primeros y los 20 finales, y la mortadela del sandwich te la metes por el c…) es que te despierta el gusanillo por volver a ver pelis de acción ochenteras. Pero como las buenas (las de Arnie, las de Sly, las de Van Damme incluso) las tienes ya tan vistas, no te queda otra que rebuscar en el fondo de catálogo, en el cajón de los saldos. Y ahí es donde entra Chuck Norris.

Amazon Inglaterra mediante, he adquirido un pequeño pack de Chuck Norris que incluye McQuade, lobo solitario, Código de silencio y Desaparecido en combate. No es tan exhaustivo como el pack de ocho películas de Steven Seagal que me pillé hace unos meses (por siete libras, ojo), pero me hace el servicio que busco. Dicho esto, si hay una peli de Chuck Norris que me apetece volver a ver, esa es El templo del oro, aventuras selváticas a rebufo de Indiana Jones con Louis Gossett Jr. de comparsa cómico. Algún día caerá.

Nunca había visto McQuade, lobo solitario y, para mi sorpresa, ¡es casi buena! Quizá porque no pertenece a la Etapa Cannon de Chuck Norris, esa que arrancaría dos años después con Desaparecido en combate 1 y 2 (rodadas simultáneamente y estrenadas en desorden) y que dejaría perlas como Delta Force, Invasión USA o la más “artística” y plomiza El héroe y el terror, la única peli de Chuck que había visto en pantalla grande hasta Los mercenarios 2McQuade, lobo solitario está producida por la también modesta Orion Pictures, que despegaría poco después con los éxitos de Terminator y Robocop.

J.J. McQuade es un ranger de Texas algo menos family-friendly y soplapollas que Walker, al que el mismo Norris encarnaría diez años después en el serial de sobremesa favorito de la tercera edad. Es la única persona en El Paso capaz de dar patadas voladoras, cosa que le viene muy bien en su trabajo, hasta que un relamido David Carradine aparece para plantarle cara. En la matrícula de Carradine se lee “CARATE” (tal era la ignorancia de América sobre el asunto en 1983 que los autores de esta cinta temieron que escribirlo con “K” fuera demasiado exótico). El Pequeño Saltamontes realiza una gratuita exhibición de artes marciales en mitad de un baile honky-tonk celebrado en un rodeo a pleno sol; sí, todo muy bizarro. Carradine, claro, es el villano de la película, y en la última escena se enfrentará a Norris en un combate que queda en tablas, con la dignidad de ambos intacta, hasta que McQuade le lanza una granada y santas pascuas. No le hubiera venido mal a Norris esa granada diez años antes, cuando Bruce Lee le dió la paliza de su vida en el falso Coliseo Romano de El furor del dragón.

Antes he dicho que la película es casi buena. Mejor me explico. El guión está lleno de arquetipos que acaban por convertirse en estereotipos (la gritona hija adolescente secuestrada, el compañero latino impuesto por el jefe que termina por caer bien porque, ya sabes, los hispanos no son TAN tontos), así que es la clase de guión funcional que sirve para arrancar la trama y a correr. De esas Seagal, Lundgren o Statham tienen unas cuantas. También resulta bastante cómico que Norris permanezca impasible ante las muertes de su yerno y de su viejo mentor, pero cuando matan a su perro… Maldita sea, ahí se equivocaron de ranger, y lo van a pagar.

A ratos, visualmente, la película huele a El equipo A que tira de espaldas. Pero a cambio tiene otros momentos inspiradísimos, como por ejemplo la presentación de McQuade, y a la foto de arriba me remito. El director Steve Carver juega a ser Sergio Leone todo lo que su talento y su presupuesto le dejan, y arranca unos primerísimos primeros planos del ceño fruncido de Norris que hubieran hecho sonreír al maestro. Ayuda también la banda sonora de Francesco de Masi, fusilando sin rubor la etapa spaguetti de Ennio Morricone, silbidos incluídos. Pero a la postre funciona y te pone palote.

Hay un momento glorioso en el que McQuade, después de ser vapuleado por Carradine y sicarios, es enterrado vivo dentro de su 4×4 de ranger. Lo que los malos no saben es que esa ranchera es algo así como el Interceptor de Max Rockatansky: aprietas un botón y sale propulsada a toda velocidad. Eso hace McQuade para emerger de debajo de la tierra, pero antes de salir de su entierro ¡se bebe media cerveza de un trago y se echa la otra media por encima de la cabeza! Por macarradas como esa es por lo que te enganchas al género cuando eres niño.

(Sí, ese asqueroso jersey de rombos con cuello de pico es el que lleva Carradine durante toda la pelea final)

Tengo todavía que revisar Código de silencio antes de poder afirmar con rotundidad que McQuade, lobo solitario es la mejor película que Chuck Norris hizo nunca. Pero bueno, si no lo es, será la segunda. Al menos me dió lo que le pedía, más de lo que El legado de Bourne o The amazing Spider-Man fueron capaces con sus cientos de millones de dólares de presupuesto.

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3 comentarios

  1. Uhm… Creo que deberíamos pasarnos por tu casa como si de un videoclub se tratara porque cada vez que escribes me doy cuenta de la cantidad de películas que no he visto.

    Tengo unas cuantas super box sets que a lo mejor te interesan

    agosto 30, 2012 en 1:23 PM

  2. Bruno Piña

    Que bien me hace leerlo de nuevo, siempre termino con una sonrisa y con algo en que reflexionar. Sabía que no fallaría en hacer un comentario sobre Los Mercenarios 2 (Los Indestructibles 2 en México) pero aún me gustaría conocer su opinión sobre Prometheus… me imagino que si no lo ha hecho es porque esta igual o más decepcionado que yo.
    Saludos desde el otro lado del charco.

    agosto 30, 2012 en 10:31 PM

    • Jorge Arenillas

      Hola Bruno,

      muchas gracias por leerme.

      Prometheus no me decepcionó porque tuve la prudencia de moderar mis expectativas. Por un lado, sé que no es posible volver a crear sin esfuerzo “esa magia” (ya lo aprendimos con Lucas y Spielberg, ¿no?), por otro, me obligué a mí mismo a no comparar Prometheus con Alien. Aunque el guión roza el absurdo varias veces, visualmente la película me atrapó. Así que algo la disfruté.

      Un saludo desde Madrid,

      Jorge

      septiembre 2, 2012 en 10:51 AM

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